Son las 6:15 de la tarde, estoy cansada y siento que las paredes se me viene encima. Veo como le ventilador, vuela todos los papeles de la sala. Hace calor, mucho calor. Pero yo ún sigo sentada en el sillón, a la espera de tu llamada. Preferí no almorzar ni irme a bañar, tengo miedo de no llegar a levantar el tubo del télefono. Pero ya se cumple casi medio mes de que no sé nada de vos. Y para mí fue ayer cuando llegue a mi casa, despúes de que me dijeras que está relación tenía que tomarse un descanso. O por lo menos vos lo creias así. Pero no importa, yo sigo aca sentada. Me voy a recostar en el sillón, el calor ya no me deja espacio para la tranquilidad. Es hora de encender un cigarrilo. Te confieso, que desde aquel día fue creciendo las ganas de fumar, pero se que las controlo.
Sigo esperando, boca arriba, mirando al techo. Sigo fumando mientras siento como el hedor a nicotina me queda impregnado en los dedos. Pero eso ya no importa. Suena el teléfono, es como si el aire se cortara con una tijera. Se me acelera el corazón y la verdad es que tengo miedo. Parece como si estuviera paralizada, el teléfono suena por tercera vez. Atiendo...
Sos vos, se que me tiembla la mano y que la voz se me resquebraja. Pero tengo que simular ser fuerte ante vos. Hablamos me cuentas de tu vida, te cuento de mis días. A lo lejos se oyen ruidos que cada vez se hacen más intensos. El ruido ya es ensordecedor, ya no te oigo. Abro los ojos. Y sí , fue todo un mal sueño.
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